itinere Antoni Marti i Franquès experimento quimica

LA COMPOSICION DEL AIRE

“Así tanto en invierno como en verano, en primavera, en otoño o en cualquier estación del año en todos los meses, en muchos días y en diferentes horas he encontrado que el aire de mi patria, cogido en paraje descubierto, se compone siempre de 21 a 22 partes de aire y de 78 a 79 partes de mofeta”

retrato antoni martí i franquès

UN SABIO AUTODIDACTA

Comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad de Cervera pero dejó los estudios universitarios y volvió a la casa solariega de Altafulla. Allí, sus contactos directos con el ambiente agrícola lo motivaron hacia su vocación científica y su manía investigadora con el deseo de conseguir el conocimiento de los fenómenos de la natura y un buen aprovechamiento de los recursos naturales. Fue un gran autodidacta y pasó de payés rico a sabio rural.

Estuvo interesado en el aprendizaje lingüístico y, además de conocer lenguas clásicas como el latín y el griego, dominaba el inglés, alemán, francés y italiano. Tuvo una gran biblioteca en la cual había un gran número de revistas científicas y libros, muchos de química y de botánica. Se familiarizó con los autores clásicos de la literatura y con las primeras autoridades europeas de las ciencias naturales y la química (Linnè, Spallanzani, Humboldt, Stahl, Lavoisier, Cavendish…).

En el año 1876 fue admitido como socio numerario en la Real Academia de las Ciencias de Barcelona y cuatro años más tarde entró en la Real Academia Médico-Práctica de Barcelona.

visita guiada martí franquès tarragona

SUS PRINCIPALES TRABAJOS

1787

«OBSERVACIONES SOBRE EL AIRE VITAL DE LAS PLANTAS»

Antoni Martí i Franquès

1790

«SOBRE LA CANTIDAD DE AIRE VITAL QUE SE ENCUENTRA EN EL AIRE ATMOSFERICO Y SOBRE DIVERSOS METODOS DE CONCOCERLOS»

Antoni Martí i Franquès

1787

«SOBRE ALGUNAS PRODUCCIONES QUE RESULTAN DE LA COMBINACION DE VARIAS SUSTANCIAS AERIFORMES»

Antoni Martí i Franquès

1792

«SOBRES LOS PRODUCTOS DE MEZCLA DE ALGUNAS SUSTANCIAS AERIFORMES»

Antoni Martí i Franquès

UN QUIMICO UNIVERSAL

Durante la segunda etapa del siglo XVIII empieza una nueva etapa de la química que encabezaban Black, Cavendish, Scheele y Lavoisier, contemporáneos de Martí y considerados los padres de la química moderna. Los científicos querían determinar la “pureza” del aire y Martí i Franquès fue unos de los que se adentró en el estudio de la composición del aire y diseñó una máquina neumática, eudiómetros, barómetros, termómetros, campanas de cristal y otros dispositivos auxiliares.

La composición del aire fue determinada por primera vez en 1774 por Lavoisier, el cual afirmó que contenía 1/5 parte de aire respirable que lo nombró aire vital (oxígeno) y 4/5 partes de un gas que no ayudaba a mantener la vida que se nombró ázoe o mofeta (nitrógeno). En 1790 Martí i Franquès dio unos resultados más precisos en una memoria que leyó en la Academia de las Ciencias y Artes de Barcelona: “Así tanto en invierno como en verano, en primavera, en otoño o en cualquier estación del año en todos los meses, en muchos días y en diferentes horas he encontrado que el aire de mi patria, cogido en paraje descubierto, se compone siempre de 21 a 22 partes de aire y de 78 a 79 partes de mofeta”.

200 años después encara se respetan estos valores, mejorados por la mayor precisión de los métodos analíticos modernos. Los trabajos de Martí i Franquès tuvieron eco internacional y su memoria fue publicada en revistas científicas de Francia, Inglaterra y Alemania.

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UN CIENTIFICO POLIFACETICO IMPLICADO

Se había convertido en un catalán universal pero las referencias que se hacían sobre él se daban con su nombre tergiversado muchas veces voluntariamente, ya que los franceses no le perdonaron que rectificara a sus contemporáneos.

Un científico excepcional, de grandes virtudes y que recibió honores y elogios de sus contemporáneos. Sus intereses culturales le abrían a otras facetas como la arqueología y también intervino en los trabajos de medida del arco del meridiano de París.

En el año 1800 viajó al extranjero para ampliar sus conocimientos y un años más tarde intervino en la fundación de la Academia de las Artes de Tarragona. Como ciudadano, estuvo presente en todas las empresas culturales y económicas y puso su interés en la restauración de los estudios universitarios en Tarragona. Durante el asedio napoleónico de Tarragona del 1811, cuando Martí i Franquès tenía 61 años, resultó herido y una parte de sus manuscritos, la biblioteca y el laboratorio se destruyeron. Murió en Tarragona el 1832, a los 82 años.

Es un tarraconense insigne, comparable con las más grandes personalidades europeas y admirador de la ciudad que no abandona.


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